Se acabó el año 2019 y poco a poco nos aproximamos al momento de rendir cuentas ante Hacienda en la declaración de IRPF. Y por estas fechas, siempre encontramos clientes que muestran su preocupación por el hecho de haber tenido durante el año anterior dos pagadores y afirmando que la factura fiscal de ese año será elevada.

Pues bien, en este artículo, venimos a dar una mínima luz sobre este tema y a aclarar un falso mito como es el de los dos pagadores, en el que si bien, es cierto que puede llegar a perjudicar a algunos, no supone que una persona deba pagar más dinero a Hacienda.

Los rendimientos del trabajo

El primer punto que hay que tener en cuenta es que esta regla de la Ley, es solamente para aquellas personas que perciben rendimientos del trabajo, es decir, que trabajan por cuenta ajena y obtienen una nómina.

Quedan por tanto excluidos los trabajadores autónomos, que deberán realizar su declaración conforme sus reglas. Si quedarán sujetos a esta regla especial, los pensionistas y beneficiarios de cualquier prestación, puesto que la ley los considera como rendimientos del trabajo.

La obligación de declarar

Aquí es donde está la cuestión principal. El artículo 96 de la Ley del IRPF establece que, no estarán obligados a declarar aquellos contribuyentes que perciben rendimientos del trabajo por importe inferior a 22.000 €. Es decir, si durante el año se ha ganado menos de dicha cantidad, no hay que efectuar la declaración.

Sin embargo, el propio artículo establece una serie de excepciones, entre las que se encuentran el famoso segundo pagador. Así el artículo 96.3.a) establece que dicho límite de 22.000 € será de tan sólo 14.000 € cuando el contribuyente perciba rentas de dos pagadores y que el segundo y siguientes pagadores hayan pagado más de 1.500 € durante todo el año.

Si por el contrario, el segundo pagador hubiera abonado menos de 1.500 € (anuales), el límite se mantendrá en los 22.000 €.

Pero ¿hay que pagar más?

La respuesta es no. La única variación es que personas que no venían obligadas a declarar, (piénsese por ejemplo en un mileurista) si perciben más de esos 1.500 € de un segundo pagador tengan que realizar la declaración. Si además se diera la circunstancia por la que esa persona es soltera y sin hijos, es incluso probable que la declaración le salga a pagar, cuando originalmente no tenía ni que hacer la declaración. Ese sería el principal sujeto perjudicado de esta regla.

Por esos, algunas veces cuando encontramos a personas que con unos ingresos de, por ejemplo, 2.000 € al mes, muestran su preocupación por los dos pagadores, es necesario aclarar que, aunque procedieran de uno solo pagador, obligaría a realizar la declaración.

La renta, a gravamen.

Aclarada pues la regla, que perjudica principalmente a personas con rentas anuales medias-bajas y que en un principio no estarían obligadas a declarar, cabe decir que para aquellos que por sus ingresos declaran más de 22.000 €, tendrán que trasladar sus rentas al cuadro legalmente establecido para el cálculo de la cuota a ingresar, sin que el hecho de haber tenido dos pagadores en el año anterior, cambie (sin tener en cuenta las circunstancias personales de cada uno), el resultado de dicha declaración.

Si a pesar de lo anterior, os siguen surgiendo dudas acerca de esta figura, no dudéis en poneros en contacto con nuestro despacho por cualquier canal. Estaremos encantados de ayudaros.