Un divorcio o una separación es un trámite que no es agradable por las situaciones personales que se viven, pero que como todo, puede tener una serie de implicaciones en el ámbito de los Impuestos, que merecen alguna explicación para esas personas que se encuentran atravesando esa situación.

 

La vivienda adquirida

Si bien en el título de la página hablamos del divorcio, lo cierto es que en este artículo abarcamos todas las situaciones posibles, como parejas de hecho o incluso una pareja que sin más, adquiere una vivienda en común y posteriormente se separan.

Pero como norma general cada uno de los miembros de un matrimonio o una pareja que adquiere una vivienda, pasa a tener desde el momento de su adquisición el 50% de la vivienda.

Llegado el momento de la separación, es frecuente que uno de los cónyuges, se quede con la vivienda, abonando la parte correspondiente al otro propietario, normalmente mediante la entrega de una cantidad de dinero.

Así que, ¿qué sucede con la vivienda tras la ruptura? Y en particular ¿hay que pagar Impuestos?.

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

La respuesta nos la ofrece la propia ley en su artículo 33.2, que establece que no habrá ninguna ganancia o alteración patrimonial, en el caso de que se trate de la división de un bien común (supuesto típico de una pareja no casada que se compra un inmueble) o como consecuencia de la liquidación del régimen económico del matrimonio.

Por tanto las entregas que se efectúen como consecuencia de este reparto de la vivienda, no tendrán ninguna implicación fiscal en el IRPF, ya que al tratarse de compensaciones entre ambos titulares no hay una ganancia patrimonial.

Mientras uno de ellos recibe el 50% del inmueble, el otro recibe la parte que corresponde por ese 50% en efectivo.

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Como norma general, no hay que pagar impuestos, salvo que uno de los cónyuges se adjudique más de la cuenta.

 

El Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales

Misma respuesta merece nuestra pregunta de hoy merece este Impuesto de Transmisiones, que suele gravar las compraventas de inmuebles comunes.

Sin embargo, en este caso, el artículo 45.3 de la Ley de Transmisiones Patrimoniales, declara exento los pagos que los cónyuges se realicen en el reparto de los bienes.

Del mismo modo, el artículo 7 de la Ley, afirma que en la división de bienes comunes, solamente tributará el exceso de adjudicación. Es decir, que se si obtiene un beneficio por la liquidación del inmueble habrá que tributar por ese beneficio, pero la operación quedará exenta por las cantidades que se entreguen para compensar.

La plusvalía municipal

Este es otro impuesto clásico que hay que abonar a la hora de comprar un inmueble o cuando se hereda el mismo, es decir, cuando se produce una transmisión de inmuebles.

Pero nuevamente, nos encontramos con que con arreglo a lo establecido en el artículo 104 de la Ley Reguladora de Haciendas Locales, se indica que la operación directamente no está sujeta.

E igual sucede con las parejas que conforman una comunidad de bienes, siempre y cuando no haya un exceso de adjudicación en dicha operación.

Que no haya que pagar no quiere decir que no haya que presentar

¡Mucho ojo! Que no haya que pagar nada por estos impuestos, no quiere decir que no haya que presentar los mismos, con resultado de 0,00 €.

El mejor es ejemplo es el Impuesto de Transmisiones, ya que si no se presenta el Impuesto, el Registrador de la Propiedad nunca inscribirá el inmueble a favor de quien se lo haya quedado.

Recordad que como abogados especialistas en impuestos, podemos ayudaros en la tramitación y liquidación de todos vuestros impuestos, y que en casos como este, una ayuda profesional puede ahorrar más de un quebradero de cabeza.

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