Como norma general, todos debemos rendir cuentas ante Hacienda mediante la declaración de la Renta, debiendo comunicar todos nuestros ingresos y abonado la cuota que resulte de la liquidación o percibiendo la devolución correspondiente.

Sin embargo, no siempre es así, y hay determinados supuestos contemplados por la Ley del IRPF, en los que las personas no tienen la obligación de realizar la declaración de la Renta, y que vienen recogidos en el artículo 96 de la ley.

Es cuando nos puede surgir la pregunta sobre cuándo hay obligación de hacer la declaración de la renta.

Las principales excepciones

De este modo, la primera gran excepción será para aquellos contribuyentes que obtengan rendimientos de trabajo inferiores a 22.000,00 €, es decir, aquellas personas cuyo salario anual no supere dicha cantidad.

Esta norma presenta una excepción que explicamos hace poco en uno de nuestros últimos artículos, y en el que resumimos la situación de aquellos contribuyentes que tienen dos pagadores, y que incluso podrían verse perjudicados por la aplicación de esta norma.

Del mismo modo, tampoco deberán presentar declaración aquellas personas que perciban rendimientos de capital mobiliario (por ejemplo acciones) o ganancias patrimoniales, por un importe inferior a 1.600,00 €.

Por último, si se alquila algún tipo de inmueble o se perciben subvenciones para la adquisición de una vivienda de protección oficial, no se deberá declarar siempre y cuando dichos importes sean inferiores a 1.000,00 €

Algunos casos en los que si resulta obligatorio.

A pesar de lo anteriormente expuesto, no es la regla de los dos pagadores la única excepción para no declarar.

De este modo, deberán presentar la declaración aunque sus ingresos sean inferiores a 22.000,00 € aquellas personas que perciban pensiones compensatorias del cónyuge o anualidades por alimentos a los hijos y que no hayan sido decretadas judicialmente, es decir, que se constituyan como pagos voluntarios.

Igualmente, deberán presentar la declaración aquellos contribuyentes que perciban rendimientos del trabajo que tengan un tipo de retención fijo o aquellos contribuyentes cuyo pagador no esté obligado a practicar retenciones a sus trabajadores.

Planes de pensiones, patrimonios protegidos, etc…

Establece el citado artículo 96, que en cualquier caso y con independencia de los rendimientos que se obtengan y de su cuantía, siempre estarán obligados a declarar aquellas personas que tengan derecho a la deducción por doble imposición internacional, o aquellas que realicen aportaciones a patrimonios protegidos de personas con discapacidad, a planes de pensiones, planes de previsión y demás planes o seguros que reduzcan la base imponible.

Este último punto es importante, ya que suele ser frecuente contratar algún producto de este tipo con los bancos o con cualquier otra compañía, suponiendo ello que debemos de manera automática presentar la declaración de IRPF.   Lo anteriormente reflejado, es un resumen de los casos más comunes con los que nos encontramos en el despacho, pero evidentemente, cada persona presenta unas circunstancias y unas situaciones que ofrezcan una respuesta distinta, por lo que recomendamos que, en caso de duda, haga uso de nuestro servicio de consulta gratuita. Estaremos encantados de atenderle.